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Las cifras de la vergüenza: 80% mujeres, 50% menores
(TDS).- La trata de personas se ha convertido en una de las economías ilícitas más rentables de Perú, generando enormes beneficios a redes criminales cada vez más organizadas. En el Día Mundial contra la Trata de Personas, Fundación Taller de Solidaridad (TDS) denuncia esta realidad alarmante y recoge los testimonios de cuatro mujeres que desde distintas zonas del país luchan contra una lacra que registra más de 5.000 víctimas anuales.
Las cifras son demoledoras: cada año se registran más de 5.000 víctimas de trata en Perú, aunque la cifra real se estima mucho mayor debido a la falta de denuncias. "Las principales víctimas son mujeres, con edades que oscilan entre los 7 y los 22 años", señala Ortelia Valladolid Bran, coordinadora del Área de Incidencia y Desarrollo de Cutivalú, en Piura, donde "casi el 80% de las víctimas son mujeres y de éstas más del 50% menores de edad".
Karem Farfán Torres, directora de la Asociación WAYRA en Quispicanchi (Cusco), asegura que "las personas más vulnerables provienen mayormente de comunidades campesinas, quechuahablantes y de zonas altoandinas de la provincia, caracterizadas por altos índices de pobreza". En su región, el 41,35% de la población vive en situación de pobreza, convirtiendo a las familias en presa fácil de las redes criminales.
María Liliana Escobedo, Sierva de San José y responsable del CETPRO San José, describe la realidad en Urcos: "Los niños y adolescentes, en muchos casos, quedan al cuidado de nadie, porque los adultos migran buscando empleo. Crecen solos, lidiando con un sentimiento de abandono que los lleva a aceptar cualquier cosa que les ofrezca un poco de cariño, aunque implique riesgos enormes".
Ana María Calderón, Sierva de San José y responsable del Centro Wasi Nazaret de Checacupe (Cusco), alerta sobre la evolución de estas organizaciones: "las redes criminales han fortalecido su estructura y operan de forma cada vez más organizada y transnacional, incluso aliándose con bandas extranjeras como el Tren de Aragua".
Frente a esta realidad, las socias locales de TDS han desarrollado estrategias integrales de prevención. Desde enero de 2023, Cutivalú desarrolla en seis distritos de Piura el proyecto "Tu vida no tiene precio, Denuncia la trata", que busca poner en la agenda pública esta problemática como delito muy grave.
En Cusco, tanto el CETPRO como el Centro Wasi Nazaret trabajan contra esta lacra social con diferentes campañas, como "Unid@s contra la trata de personas", desarrollando talleres en instituciones educativas dirigidos a estudiantes de secundaria.
La Asociación WAYRA coordina la Comisión Intersectorial contra la Trata desde 2018 y gracias al proyecto "Jóvenes de Quispicanchi con mejores oportunidades para transformar los riesgos de la trata de personas", ha logrado que 135 participantes reconozcan factores de riesgo y que tres comunidades educativas cuenten con planes específicos de prevención.
La impunidad es uno de los principales obstáculos en la lucha contra este delito. "De los miles de denuncias, menos del 2% llegan a sentencia condenatoria, lo que refleja la ineficacia del sistema de justicia y fomenta la continuidad de estas redes criminales", denuncia Ana María Calderón.
Ortelia Valladolid identifica como uno de los principales problemas "la corrupción y desinterés a nivel de operadores de justicia y garantes de derechos". Un contexto que permite que la trata de personas se haya convertido en una de las economías ilícitas más rentables de Perú, de acuerdo con el último informe del Ministerio Público.
Estas cuatro mujeres que luchan contra la trata en Perú lanzan un mensaje claro: es necesaria la implicación de toda la sociedad. "Hay una responsabilidad de la sociedad en su conjunto de informarse, denunciar, acompañar y estar vigilantes frente a los casos de trata de personas. No permitir que el delito se naturalice, las personas no se compran, ni se venden", insiste Ortelia Valladolid.
Desde Fundación Taller de Solidaridad, reafirman su compromiso en esta lucha crucial por la dignidad humana, convencidos de que solo a través del trabajo conjunto, la educación, la denuncia y la exigencia de justicia se podrá construir un mundo libre de trata de personas.
*Denunciar ante las autoridades competentes cualquier caso de trata de personas. La línea nacional peruana contra la trata es el 1818 y la española el 900 10 50 90.
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