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Hace unos días, la Iglesia Católica en México hizo un llamado a las autoridades federales y locales para atender a los miles de migrantes que se encuentran varados a lo largo del país, esperando poder llegar a Estados Unidos.
Denunciaron que actualmente los albergues de la sociedad civil y de las organizaciones religiosas en todos los estados de la República, se encuentran saturados y rebasados en su capacidad de atención, por lo que pidieron establecer mesas de diálogo para encontrar una solución efectiva a dicho problema.
Sin embargo, ante la nula respuesta del gobierno, la Arquidiócesis Primada de México, volvió a levantar la voz, el sacerdote Benito Javier Torres, responsable de la Parroquia de la Santa Cruz y Nuestra Señora de la Soledad, en la zona de la Merced, quien brinda desayuno, comida y cena a 1,800 migrantes todos los días, invitó al presidente Andrés Manuel López Obrador a caminar sólo unas cuantas calles desde la parte trasera de Palacio Nacional hasta su parroquia, para que conozcan la realidad de miles de personas migrantes.
“Le hago un llamado al presidente a que estamos atrasito de él, atrás de Palacio Nacional a que se dé una vuelta y poder dialogar con los mismos migrantes y dar una solución porque podemos hablar mucho sobre los migrantes, pero si no nos metemos a su realidad y a sus necesidades, pues solamente se queda en el discurso".
Por su parte el obispo auxiliar del Arquidiócesis de México, Francisco Javier Acero, comentó que los obispos capitalinos han enviado notas informativas sobre este problema, pero también la Conferencia del Episcopado ha manifestado su preocupación, sin obtener respuesta.
Y es que aunque los obispos mexicanos se reunieron hace unos días con el presidente Andrés Manuel López Obrador en su Reunión Plenaria, Mons. Acero insistió en que en este encuentro no se habló del tema “el presidente proporcionó “otros datos" pero ninguno relacionado con la crisis migratoria que vive nuestro país”.
Destacó que lo que busca la Iglesia es ayudar y dar soluciones, no generar un problema mayor y tampoco politizar las migraciones desordenadas.
En ese sentido, el padre Juan Luis Carbajal, director de la pastoral de Movilidad Humana reveló que en diversas ocasiones se han reunido con el director del Instituto Nacional de Migración (INM), Francisco Garduño, para plantearle las dificultades que sortean y poder instalar una mesa de diálogo con el consejo ciudadano de dicha dependencia, más la instalación de la mesa aún no tiene respuesta.
Estimó que siendo la Ciudad de México una “Ciudad Santuario” para los migrantes, deberían ser atendidos de mejor manera, brindarles visas humanitarias, además de atención médica, psicológica, ya que aunque su deseo no es quedarse en México "no tienen alternativas seguras para continuar".
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