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Piden perdón "por el grave daño causado" por el padre Leonel Ibacache
La Compañía de Jesús determinó hoy la expulsión del sacerdote Leonel Ibacache, esto por cinco denuncias de abusos sexuales y de conciencia a menores.
De acuerdo a un comunicado de los jesuitas difundido este lunes, fue en diciembre del pasado año cuando el Vaticano solicitó abrir un proceso administrativo penal en contra de Ibacache.
Tras las investigaciones, este lunes se dio por concluido el proceso y se informó que el presbítero Arturo Sosa, superior general de la Compañía de Jesús “determinó expulsar a Ibacache de la orden religiosa y sugirió quitarle su estado clerical”.
De acuerdo al escrito, ya se enviaron los antecedentes a la Congregación para la Doctrina de la Fe, órgano que deberá confirmar si es que Ibacache es expulsado del sacerdocio. “Desde ya pedimos perdón como Compañía de Jesús por el grave daño causado, colaboraremos en las instancias judiciales pertinentes, y nos comprometemos a buscar, junto con las víctimas, los caminos de reparación que puedan contribuir en su proceso de sanación”, añadió la congregación.
Además, en el comunicado se reconoce que “las denuncias hechas por las víctimas han permitido que se establezcan los hechos y se tomen las medidas en justicia”, recalcando que “los momentos dolorosos que hemos vivido nos servirán para ser más responsables en el cuidado de toda persona que participa y colabora en la misión a la que somos llamados”.
La Compañía de Jesús, aclaró de todas formas, que el religioso en cuestión, por razones de edad (95 años) y salud, se encuentra impedido del ejercicio del ministerio sacerdotal.
Este hecho se enmarca en la crisis que atraviesa la Iglesia Católica chilena debido a los casos de abusos sexuales. A comienzos de mayo el fiscal nacional, Jorge Abbott, informó que las causas abiertas por abusos en el clero han aumentado a 166, y las víctimas a 248, de las que 131 eran menores de edad al sufrir los delitos, mientras las personas relacionadas con Iglesia que son investigadas suman 221.
Entre estas últimas, hay 10 obispos, 152 sacerdotes, 9 diáconos, 15 laicos, 8 personas de las que no se dispone información y 27 pertenecientes a órdenes o congregaciones sin ser clérigos, informó la Fiscalía Nacional.
El P. Arturo Sosa, SJ, Superior General de la Compañía de Jesús ha determinado la dimisión del estado clerical y la expulsión de la Compañía de Jesús de Leonel Ibacache, SJ. Se han enviado los antecedentes a la Congregación para la Doctrina de la Fe, quien debe confirmar la pena de dimisión del estado clerical.
Esta resolución toma en consideración la recopilación de cinco casos de abuso de menores durante la investigación previa, abierta el 19 de abril de 2018, encomendada por el Provincial P. Cristián del Campo SJ. al abogado Sr. Waldo Bown Intveen, y el posterior proceso administrativo penal, llevado adelante por el P. Johnny Li Mesías, S.C.J, nombrado como delegado del Superior General de la Compañía de Jesús.
Por razones de edad (95 años) y salud, Leonel Ibacache SJ. se encontraba impedido del ejercicio del ministerio sacerdotal y restringido de todo contacto con menores de edad.
La información de esta resolución será comunicada de manera personal a las víctimas de Leonel Ibacache. Desde ya pedimos perdón como Compañía de Jesús por el grave daño causado, colaboraremos en las instancias judiciales pertinentes, y nos comprometemos a buscar, junto con las víctimas, los caminos de reparación que puedan contribuir en su proceso de sanación.
Las denuncias hechas por las víctimas han permitido que se esclarezcan los hechos y se tomen las medidas en justicia. Como Compañía de Jesús nos avergüenza enfrentarnos a esta verdad de abuso, sobre todo por el daño que se causó a menores de edad, aprovechando la confianza y autoridad otorgadas por el rol sacerdotal y en espacios dentro de nuestros colegios, donde el cuidado de los menores reviste el más alto deber.
Conscientes de que es necesario hacer mucho más para prevenir actos de esta naturaleza, como Compañía de Jesús reiteramos nuestro compromiso para seguir trabajando en la construcción de espacios libres de abusos, con protocolos y políticas eficaces de prevención de hechos de esta naturaleza. Los momentos dolorosos que hemos vivido nos servirán para ser más responsables en el cuidado de toda persona que participa y colabora en la misión a la que somos llamados.
Fuente: Jesuitas Chile
Santiago, 15-07-2019
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