Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
Obispos ecuatorianos piden al pueblo levantar la voz, y a los políticos que cumplan con su responsablidad
(Vatican News).- “Soñar y construir un nuevo Ecuador”. Así titulan los obispos ecuatorianos el comunicado de prensa firmado el pasado día 10 por los miembros de la presidencia de la Conferencia episcopal, en el que manifiestan su punto de vista acerca de la actual situación política.
“La política – escriben – es una de las más nobles actividades del hombre, pues persigue el bien común”.
Los obispos advierten que “nunca debe convertirse en revancha, odio, ilegalidad, o irracionalidad, pues entonces se desfigura tanto que traiciona su razón de ser, que es cuidar de los más vulnerables”. Y añaden:
"Una política marcada por el odio hunde en el abismo a la sociedad, para la cual tiene que ser un motor y una fortaleza. Con preocupación y desconcierto vemos la situación política del país".
“Preocupación – escriben – porque a nadie parece importarle la vida concreta de nuestro pueblo”.
"Hemos quedado al amparo de las mafias y de las bandas criminales mientras, lejos de la realidad, aquellos que prometieron defendernos, están ocupados en un espectáculo que ya no hace reír a nadie y que desfigura nuestra imagen en el concierto de las naciones democráticas"
“Desconcierto – agregan – porque dentro de todos los actores de este barco a la deriva, hay hombres y mujeres probos y patriotas que acatan en silencio las consignas y dictámenes de quienes, desde hace mucho tiempo, olvidaron que el Ecuador merece más de todos nosotros”.
"Exhortamos, en nombre de los dieciocho millones de ecuatorianos, a todos quienes han recibido en las urnas un mandato del pueblo, a respetar y defender el orden constituido, el debido proceso y la seguridad jurídica ejerciendo la función pública con los más altos valores morales y éticos"
Asimismo exhortan “a la Función Judicial, a la Corte Constitucional, a los organismos de control que cumplan a cabalidad con sus responsabilidades en estricto apego a la Constitución y a las leyes de la República”. Y dirigiéndose a los ciudadanos los exhortan:
"Exhortamos a los dieciocho millones de ecuatorianos a levantar su voz y a revitalizar el quehacer político con entrega y sacrificio"
Para los obispos “es hora de un gran acuerdo nacional, en el que todos los sectores, grupos y movimientos puedan sentarse a la misma mesa, dejar de lado rivalidades y resentimientos, y que juntos puedan soñar y construir un nuevo Ecuador”.
Y concluyen afirmando que no dejarán de recordar a todos que "estamos en el mismo barco y que nadie se salva solo", tal como lo ha dicho en reiteradas ocasiones el Santo Padre Francisco.
También te puede interesar
Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
“Comparar al Sr. Kirk con San Pablo corre el riesgo de confundir el verdadero testimonio del Evangelio”
Monjas estadounidenses reprochan al cardenal Dolan que haya comparado a Charlie Kirk con San Pablo
Preparación al 60 aniversario de clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II
Conferencia sobre "La Doctrina Social de la Iglesia en el contexto actual de Puerto Rico"
El obispo de la diócesis donde vivían las víctimas advierte del "cóctel explosivo" que constituye la pobreza
Monseñor Eduardo García: "El triple crimen de La Matanza es la punta del iceberg de la desintegración social argentina"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma