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"Soy el presidente de la ley y el orden", afirmó el presidente de EEUU
La imagen sólo puede darse en Estados Unidos. Su presidente, Donald Trump, ha posado con una Biblia en la mano junto a la histórica iglesia de San Juan, localizada en las cercanías de la Casa Blanca, momentos después de que la zona fuera despejada por la Policía con el uso de gases lacrimógenos contra una manifestación pacífica por la muerte de George Floyd.
“Estoy indignada. Soy la obispo de la Diócesis Episcopal de Washington y no me hicieron ni una llamada de cortesía para avisarme que iba a lanzar gases para que ellos usaran una de nuestras iglesias”, lamentó la reverenda Mariann Budde, responsable del templo, quien denunció el “abuso de símbolos sagrados” por parte del presidente.
“No podía creer lo que mis ojos veían esta noche”, señaló la obispo. “El presidente no vino a rezar a Saint John”, añadió Budde, que criticó la incapacidad de Trump reconocer el dolor y la agonía que atraviesa el país, así como la “falta de liderazgo moral y político”.
“Si no miramos de cara a las raíces de los cánceres y pecados de nuestro país nunca los superaremos”, imploró en la CNN la líder religiosa episcopaliana.
La imagen de Trump, abriéndose paso a golpes entre la multitud para colocarse, Biblia en mano, frente a una iglesia, es interpretada por los analistas como un gesto a los evangélicos estadounidenses, un electorado fundamental para su reelección en noviembre, y que se había apartado del líder republicano por su gestión del coronavirus.
"Soy el presidente de la ley y el orden", dijo Trump mientras la Policía desalojaba el parque Lafayette para llegar, caminando hasta la iglesia de San Juan, unos minutos antes rodeada de manifestantes, para visitarla tras el incendio de su sacristía ayer.
En esa pequeña iglesia, a escasos metros de la Casa Blanca, han rezado todos los presidentes desde principios del siglo XIX, incluido el propio Trump. Ante las escaleras del templo, el Presidente alzó un brazo con una Biblia en la mano. Pero no entró a rezar, ni pidió permiso. No lo necesita. Es "el presidente de la ley y el orden".
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