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Primer aniversario del asesinato del líder ambientalista hondureño
(ADN Celam).- El 14 de septiembre se cumplió un año del asesinato del líder ambiental y delegado de la Palabra, Juan López, ocurrido en Tocoa, departamento de Colón, en Honduras.
El martirio de Juan López no es solo el símbolo de una ausencia dolorosa; es la presencia silenciosa de una pregunta que nos interpela a cada católico de este continente.
Su legado no es solo ecologista, sino de coherencia de fe. En un mundo que invita a privatizar creencias, a ser católicos de domingo y ciudadanos neutros de lunes a sábado, la vida de Juan es un grito.
"Para él, defender el río Guapinol era una exigencia directa del Quinto Mandamiento: 'No Matarás'"
Él no podía separar su amor a la Palabra de Dios, que proclamaba como Delegado, de su amor por la obra de Dios, la Creación, que veía ser destruida. Para él, defender el río Guapinol era una exigencia directa del Quinto Mandamiento: “No Matarás”.
En el marco de la campaña “La Vida pende de un hilo”, el Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (Celam), presenta la Oración por los defensores de la Casa común.
Una plegaria, inspirada en el legado de Juan y de muchísimos hombres y mujeres de Iglesia, que han entregado la vida hasta las últimas consecuencias por defender la verdad al igual que Cristo.
Esta oración fue escrita por José Manuel De Urquidi, laico mexicano, misionero digital y participante del Sínodo de la sinodalidad, quien además es productor del Podcast de esta campaña.
Oh Dios, Padre de toda la Creación,
que en tu infinita sabiduría nos confiaste el cuidado de esta Tierra,
nuestra casa común,
te pedimos hoy por nuestros hermanos y hermanas
cuya vida pende de un hilo por defenderla.
Por los que alzan la voz para proteger los ríos,
fuente de tu agua viva.
Por los que abrazan los árboles para salvar los bosques,
pulmones de tu mundo.
Por los que defienden sus tierras ancestrales,
garantía de su dignidad.
Te pedimos, Señor de la Justicia,
que tu Espíritu de fortaleza los cubra como un escudo.
Que en momentos de miedo, sientan tu compañía.
Que en medio de la calumnia, tu verdad los haga libres.
Que ante la amenaza, no se quiebre su esperanza.
Te rogamos por los mártires de la justicia ambiental, como Juan López,
cuya sangre clama desde la tierra.
Recíbelos en tu Reino y que su testimonio inspire nuestra lucha.
Y te suplicamos, Señor de la Misericordia,
toca el corazón de quienes, cegados por la codicia, destruyen y matan.
Conviértelos de su «insaciable deseo de tener más y más».
Que nosotros, como Iglesia, nunca seamos indiferentes.
Danos el coraje de denunciar la injusticia y de «acuerpar» a los más vulnerables,
para que un día todos podamos vivir en paz en una casa común reconciliada.
Amén
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