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"Agro sí, mina no", el grito colectivo de los pobladores en una marcha pacífica presidida por los obispos de Chulucanas, Jaén y Chachapoyas
(Vatican News).- Ante el riesgo del inminente inicio del proyecto Río Blanco-Piura, rechazado en consultas ciudadanas por más del 97% de la población, los obispos de las diócesis de Chulucanas y Chachapoyas y del vicariato de Jaén se suman y pronuncian contra la arremetida minera.
Monseñor Alfredo Vizcarra, obispo del vicariato de Jaén, se pronunció en la marcha pacífica en Ayabaca:
"Sin oro se puede vivir, sin agua se muere, es un opción es una decisión. He escuchado en la marcha que Ayabaca ha decidido optar por la agricultura y no por la minería. Queremos cuidar los bosques, el agua, el ecosistema, la vida. Esta es una decisión que viene del 2007, queremos que se respete. Como obispos somos testigos de las opciones que ha hecho el pueblo, y acompañamos esta decisión"
“Agro sí, mina no”, es el grito colectivo de cientos de pobladores que participaron en la marcha, optando por la defensa de la vida. Opción que no es reciente, sino que data de una resistencia de hace varios años. Los obispos emitieron un comunicado con un llamamiento, al terminar la jornada pacífica de protesta, para que se respetan las decisiones colectivas, y que se realicen los procedimientos contemplados en los tratados internacionales, sobre la consulta previa.
Además demandan del Estado peruano que no se imponga un proyecto minero, a cargo de una empresa que ya demostró diversas afectaciones y fracasos en términos ambientales y sociales.
Los obispos de Chulucanas, Jaén y Chachapoyas, llevando el pabellón nacional presidieron la marcha pacífica de las comunidades y rondas campesinas de las provincias de Ayabaca, Huancabamba, Jaén y San Ignacio, con el apoyo de Chachapoyas, por la defensa del agua, la vida y los derechos de los pueblos al buen vivir, al ambiente sano y a la consulta y le dicen no a la minería en sus territorios.
"Por la defensa del agua, la vida y los derechos de los pueblos al buen vivir"
Monseñor Tapia de la diócesis de Chachapoyas concluyó:
"El Papa nos ha pedido que debemos estar unidos, somos una familia humana y debemos buscar un desarrollo sostenible e integral, tenemos que pensar en las generaciones futuras"
La Red Iglesias y Minería es un espacio ecuménico, conformado por comunidades cristianas, equipos pastorales, congregaciones religiosas, grupos de reflexión teológica, laicas, laicos, obispos y pastores que buscan responder a los desafíos de los impactos y violaciones de los derechos socio-ambientales provocados por las actividades mineras en los territorios donde viven y trabajan.
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