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El arzobispo argentino asegura que aún está "digiriendo" su nombramiento
(Vatican News).- "Fue un baldazo". Con esta frase tajante Monseñor Ángel Sixto Rossi SJ, arzobispo de Córdoba, en Argentina, deja claro que el anuncio de su creación como cardenal de la Iglesia católica fue una sorpresa, pero la va "digiriendo de a poco". Con una voz sencilla y serena, reconoce que sigue stupito, es decir, "asombrado", como dicen los italianos.
"Se supone que uno tiene que estar dispuesto, así que acá estamos", expresa. A más de 48 horas de enterarse de la noticia, este domingo 9 de julio al final de la oración mariana del Ángelus, el neo purpurado está agradecido con el cariño de la gente y, ante todo, con la confianza del Papa. "Uno siempre lo agradece y espera estar a la altura de la expectativa" de lo que pueda colaborar, asegura Monseñor Rossi.
"Lo propio de ser cardenal es poder acompañar, ayudar al Santo Padre en su gobierno, en lo que uno pueda", añade el nuevo purpurado argentino, quien se dice inmensamente alegre por compartir la terna cardenalicia con dos compatriotas destacados por su servicio a la Iglesia.
Respecto a Monseñor Víctor Manuel Fernández, arzobispo de La Plata y Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, resalta que "es un hombre muy de Dios y, además, de un pensamiento muy claro de Iglesia", con una fuerza profética. Sobre el Padre Luis Carlos Dri, capuchino de 96 años que sigue confesando en el Santuario de Nuestra Señora de Pompeya y a quien el Papa tiene un particular cariño, comenta que "es un santo varón", de un gran sentido común, de una humildad y una alegría de un sentido de la misericordia. "De alguna manera, ellos marcan el sentir del Papa Francisco", asevera, admitiendo sentirse muy bien acompañado por ellos.
Inspirado por su lema de episcopado, "En todo amar y servir", que remite a su espiritualidad ignaciana, sostiene que el cardenalato es la nueva forma de servicio que Dios le pide en este momento. Esta frase tan significativa para él es, además, la que impulsa la labor de la Fundación Manos Abiertas, nacida en 1992 en la localidad de Villa de Mayo en Buenos Aires por la iniciativa de un grupo de voluntarios amigos que, asesorados y guiados por Rossi, comenzaron a distribuir alimentos y ropa entre la población más vulnerable de la zona.
Ampliando su mirada hacia la realidad argentina, en el período pre-electoral, reivindica la necesidad de que cada ciudadano sume desde su propio lugar a la construcción de un mejor país. "Como dice el Papa, de esta salimos todos juntos", agrega.
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