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Tras los asesinatos de varios menores en La Toma (Colombia)
(Agencia Fides).- “No podemos callar el dolor que sentimos ante esta cruel realidad. Cuando en la degradación del conflicto los ancianos no son respetados y los niños son destrozados, el crimen está matando la memoria de los pueblos, en la noche funesta de la violencia sin dolientes". Son las palabras del nuevo Arzobispo de la Iglesia en Bogotá y saliente de Popayán, Mons. Luis José Rueda Aparicio, que lamenta con dolor la muerte de una menor de 5 años que recibió un impacto de bala en la cabeza durante un ataque de unos hombres armados, en el distrito de La Toma, en la zona rural de Suárez, Cauca.
“En los últimos días han asesinado varios niños en sus casas o en los caminos rurales del Cauca” escribe el Arzobispo en un comunicado recibido en la Agencia Fides, encomendándose a la oración, para que esta “sea voz que clame en el desierto por el respeto a los niños y niñas de la región”.
En el texto el Arzobispo subraya que “Inocentes en el Cauca, por accionar fratricida, van cayendo en la guerra destructora y homicida, que llena de miedo el alma y opaca el brillo de la vida”. Luego denuncia que hemos “endurecido el corazón” y no escuchamos el grito del niño indígena, niño negro, niño del campo o ciudad. María, Juan Pablo, Sofía, Camila o Juan José “eran luz de un nuevo día y esperanza de vida que por la guerra se fue”. La sonrisa de un infante ha cesado y ya no está. En las casas se oye el llanto.
“Escucha Cauca, tierra hermosa, levanta tu frente orgullosa, canta y lucha por la paz, no te canses, no te rindas, avanza con paso firme, con tu fe la encontrarás", insta el Obispo Rueda Aparicio. Mirando al Hijo de Dios, que fue colgado en la cruz por nuestro amor, y transformó nuestro duelo en alegría ante el triunfo de la vida, invita: "es tiempo de nuevos caminos, de diálogo y unidad, de misericordia y desarme, de justicia y verdad, de una tierra compartida, del encuentro y la acogida, de la oración y la paz”.
El arzobispo electo de Bogotá concluye su mensaje con estas palabras: "El rostro de los niños nos anuncia que la vida es sagrada, los niños son la voz de Dios, de los que son como niños es el Reino de los cielos”
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