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"Víctimas de una multiforme anti-cultura de la muerte"
“Desde los cuatro puntos cardinales de Colombia se eleva un lamento y un grito angustiado. La vida está amenazada, devaluada, herida. La vida es destruida y masacrada. Con profundo dolor humano, repudiamos toda forma de atentados contra la vida de hombres y mujeres en las zonas rurales y urbanas de Colombia.
Además de la pandemia de Covid-19, nuestras familias son víctimas de una multiforme anti-cultura de la muerte, que amenaza, violenta, asesina y destruye nuestros hogares”.
A través de una carta pastoral, titulada “La enemistad social destruye la vida”, el arzobispo de Bogotá, monseñor Luis José Rueda Aparicio ha expresado una vez más su rechazo frente a los atentados que se siguen generando contra la vida de hombres y mujeres en las zonas urbanas y rurales del país.
Luego invoca al Señor de la paz, para que “nos libere de la absurda enemistad social y la torpe beligerancia” e insta a las personas a cuidar la vida social de las comunidades rurales, urbanas, afrodescendientes e indígenas y a proteger la vida de los estudiantes, trabajadores, desplazados y migrantes.
La enfermedad social del odio es contagiosa y destruye la vida”, reitera el arzobispo de Bogotá, quien insta: “Abramos los ojos para darnos cuenta de que la enfermedad social carcome la vida, porque produce economía con odio, ciencia, arte y religión con odio, ecología con odio, política con odio”.
Ante este panorama sombrío, Mons. Rueda Aparicio recuerda: “Este es el tiempo de la sanación, es tiempo de volver a Dios. La curación social requiere mujeres y hombres que trabajen sin desanimarse por una economía al servicio de todos, por una ciencia que busca la verdad, una política comprometida con el bien común, una religión instrumento de reconciliación y paz. Construyamos juntos un proyecto de vida en fraternidad”. Por último, recuerde que “todavía estamos a tiempo de volver a amar la vida, toda vida”, por tanto “salgamos de la indiferencia, superemos el pesimismo, iniciemos un nuevo camino”. “Solo la amistad social – concluye -, supera el odio, da paso al perdón, al diálogo, a la acogida, al asombro por la creación, al cuidado recíproco y a la convivencia en el amor”.
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