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Hace suyo el dolor de las víctimas de asesinatos y violaciones de derechos humanos
“La Iglesia no se aleja del sufrimiento ni del dolor de la humanidad y hace suyos los dolores y tristezas de tantos migrantes de nuestro país y de otras naciones que salen en búsqueda de mejores condiciones de vida”, afirmó el obispo de San Cristóbal y primer vicepresidente de la Conferencia Episcopal Venezolana, monseñor Mario del Valle Moronta Rodríguez, en un mensaje.
El prelado venezolano comenzó haciendo referencia a uno de los temas más sentidos en la población venezolana y de seria repercusión en los países vecinos: la migración forzada y también habló de otros temas sufridos a plenitud por los venezolanos: “los sufrimientos de tantos enfermos abandonados a su suerte por no recibir la necesaria atención que requieren por su propia dignidad humana”; “el dolor de tantas madres que ven cómo sus hijos se pierden en la oscurana de las drogas y de la violencia”; y “la angustia de quienes ven desaparecer a sus hijos conducidos por engaño hacia paraísos inexistentes por las mafias de inhumanos y desgraciados que juegan con la ilusión y la necesidad de la gente”.
Moronta mostró también la solidaridad eclesial con los casos de violaciones de los derechos humanos más impactantes, ocurridos en el último año en Venezuela de manos del gobierno que dirige Nicolás Maduro.
Así, habló de “los dolores de las esposas e hijos de quienes están siendo torturados y hasta asesinados”, como el Capitán de Corbeta Acosta y el Concejal de Caracas Fernando Albán, quienes murieron estando bajo la custodia de los organismos policiales y militares allegados al gobierno socialista de Venezuela.
Igualmente, se refirió a la “indefensión, el llanto y la impotencia” del joven Rufo Chacón, “privado de su visión por la saña de quien no tiene temor de Dios”; e hizo suyos “los angustiosos interrogantes de quienes están pasando hambre” en Venezuela.
Luego mencionó que comparte “el dolor y el sufrimiento causados por quienes se dicen servidores de la nación y se dedican más bien a imponer un inhumano, ilegítimo y destructor sistema de gobierno”, una clara alusión al gobierno que impera en el país bolivariano.
Sin embargo, el obispo de San Cristóbal, dejó abiertas las puertas a la esperanza y reconciliación de todos los sectores “sin odio ni rencores”. Monseñor Moronta dejó claro que “la Iglesia escucha el clamor del pueblo sufriente y lo convierte en voz profética de denuncia del pecado del mundo y en anuncio de la necesaria liberación que todos requerimos”.
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