Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
4.000 observadores electorales de la Iglesia Católica vigilarán el proceso electoral
La Conferencia Episcopal de Panamá hizo un llamado este domingo 28 de abril a votar “en paz y fraternidad” en las elecciones del próximo 5 de mayo, en las que poco más de tres millones de panameños tendrán que elegir nuevo presidente entre ocho candidatos.
“La coyuntura que vivimos exige la amplia participación ciudadana. De manera particular recordamos a los católicos el sagrado deber de votar porque no se es buen cristiano sino no se es un buen ciudadano”, señala el comunicado de la Conferencia Episcopal panameña.
Y agrega: “Salgamos a votar, en paz y fraternidad, no podemos dejar que unos pocos definan el destino de los muchos. Evitemos a toda costa ser agoreros de catástrofes o instrumentos para conflictos entre los panameños, seamos un faro de luz de los sueños y la esperanza que si es posible una buena política basada en el amor social”.
En la nota, los obispos de la Conferencia Episcopal panameña señalan que se han comprometido “en acompañar, orientar y formar a la ciudadanía para ejercer un voto en libertad y conciencia para elegir gobernantes y autoridades responsables, que trabajen con coherencia, transparencia, honestidad y eficacia, que fortalezcan la institucionalidad democrática tan endeble en nuestro país”.
Como “aporte” para “fortalecer la democracia” han destinado a “4.000 observadores electorales de la Iglesia Católica, que tendrán la misión de vigilar el proceso electoral, el próximo 5 de mayo, en este tiempo histórico en vamos a decidir si realmente estamos comprometidos en generar los cambios que harán posible un Panamá más solidario, justo, equitativo, con la inclusión de todos, sin exclusión de nadie”.
Así, han convocado el próximo 2 de mayo, cuando acaba el periodo de campaña política, a “los cristianos a realizar la Jornada de Oración y Ayuno por las Elecciones en Panamá”, que se realizará “en todas las parroquias del país”.
“Invoquemos al Espíritu Santo para que nos abrace con sus siete dones, y nos haga capaces de empezar el camino del adecentamiento, la honestidad y la ética, eligiendo a los mejores para que nos gobiernen y que nos guíen a construir el Panamá que todos nos meremos y soñamos”, concluye la nota.
Panamá está a una semana de celebrar elecciones generales, en las que los panameños tendrán que elegir presidente, vicepresidente, 20 diputados al Parlamento Centroamericano (Parlacen), 71 diputados a la Asamblea Nacional (AN), 81 alcaldes, 701 representantes de corregimiento y 11 concejales, todos con sus suplentes, para el período constitucional del 1 de julio de 2024 al 30 de junio de 2029.
También te puede interesar
Rafael Luciani coordina el proyecto Togethe/Juntos
Teólogos y pastoralistas de todo el mundo inauguran el primer ecosistema sinodal para reflexionar sobre el Documento Final del Sínodo
“Comparar al Sr. Kirk con San Pablo corre el riesgo de confundir el verdadero testimonio del Evangelio”
Monjas estadounidenses reprochan al cardenal Dolan que haya comparado a Charlie Kirk con San Pablo
Preparación al 60 aniversario de clausura del Concilio Ecuménico Vaticano II
Conferencia sobre "La Doctrina Social de la Iglesia en el contexto actual de Puerto Rico"
El obispo de la diócesis donde vivían las víctimas advierte del "cóctel explosivo" que constituye la pobreza
Monseñor Eduardo García: "El triple crimen de La Matanza es la punta del iceberg de la desintegración social argentina"
Lo último
Más allá de la dicotomía entre cuidado y curación.
Dejarse cuidar
Relación histórica y actual entre curar y cuidar.
Curar y cuidar
Sin comunidades alternativas en la periferia no habrá cambios internos. La historia lo demuestra: ninguna estructura se reforma solo por argumentos. Las reformas nacen cuando existen formas de vida creíbles que muestran que otra Iglesia es posible.
Monacato laico: renovar la iglesia dejando atrás una jerarquía enferma