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Documento en el Día Internacional de lucha contra el uso indebido y el tráfico ilícito de drogas
(Vatican News).- El narcotráfico y el consumo de drogas representan una amenaza que atraviesa toda la sociedad, sin distinguir fronteras. La referencia a la exhortación de los obispos latinoamericanos en Aparecida en 2007 se escucha aún con fuerza en la actualidad: “No reconoce fronteras ni geográficas ni humanas. Ataca por igual a países ricos y pobres, a niños, jóvenes, adultos y ancianos, a hombres y mujeres”. La presencia del flagelo en barrios vulnerables y periferias muestra una realidad donde las familias y las comunidades enfrentan la desintegración y la violencia, siendo los jóvenes uno de los principales blancos de esta problemática.
Frente a este escenario, la pastoral social insiste en que la acción de la Iglesia es fundamental para ofrecer esperanza y caminos alternativos. La Iglesia trabaja en prevención, acompañamiento y recuperación, intentando llegar antes que se ofrezca una vida ligada al narcotráfico. Como señala el comunicado: “Es nuestro deber levantar a los caídos, abrazar sus vidas y ofrecerles nuevos caminos en los que se reencuentren con ellos mismos, sus capacidades y sus entornos psico-socio afectivos”.
El documento también destaca la complejidad del contexto social, en muchas zonas, el Estado ha reducido su presencia, dejando a las comunidades y a la Iglesia en primera línea en la lucha contra las consecuencias del narcotráfico. Escuelas atravesadas por el consumo, fuerzas de seguridad que enfrentan dificultades, armados que alteran la tranquilidad y hospitales saturados por la crisis sanitaria son algunas de las realidades contrastantes que evidencian la urgencia de acciones integradas y solidarias.
En este año jubilar, la Iglesia argentina reafirma su compromiso de seguir dando pasos concretos para enfrentar la problemática del consumo de drogas, fortaleciendo los caminos de prevención y atención. La invitación es a que cada diócesis active sus propios recursos y espacios de ayuda, y que el Estado valore y apoye el trabajo digno de quienes entregan sus vidas en esta misión.
El papa Francisco, en su catequesis del 26 de junio de 2024, recordó que “siguiendo el estilo de su proximidad, también nosotros estamos llamados a actuar, a detenernos ante las situaciones de fragilidad y dolor, a saber, escuchar el grito de la soledad y la angustia, a inclinarse para levantar y traer de vuelta a una vida nueva a quienes caen en la esclavitud de la droga”. Finaliza el mensaje con el ejemplo de santidad del Beato Ceferino Namuncurá, patrono de la pastoral de adicciones, para que siga guiando la tarea de ser signos de esperanza y de amor en estos tiempos de gran dificultad.
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