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Aboga por "reforzar el puente" entre jóvenes y ancianos
(Vatican News).- Gratitud. Es la primera palabra que pronuncia el Papa Francisco al recibir esta mañana en el Vaticano a un grupo de peregrinos panameños llegados a Roma para expresar su gratitud al Santo Padre después de la JMJ de Panamá, en enero pasado.
“Es bueno darse gracias mutuamente”, les dice el Santo Padre hablando espontáneamente y recuerda que “gracias” es “una palabra que olvidamos con frecuencia”; una de las tres "palabras mágicas” que junto con “permiso” y “perdón” el Papa enseña a los jóvenes esposos, como él mismo relata a los peregrinos panameños presentes en el Aula del Consistorio.
“Yo también estoy muy agradecido por lo que vi: un pueblo noble”, les dice el Santo Padre y precisa que “la nobleza no se compra, se engendra, se hereda, se respira, se vive”.
“Encontré un país noble” agrega el Pontífice “donde el protocolo pesa”, pero “tiene la capacidad de ser popular también”, donde las autoridades, obispos y sacerdotes se mezclan entre la gente, “eso es nobleza” evidencia Francisco:
Es nobleza de pueblo, es respetar al pueblo, amar al pueblo. Sabemos que América Latina está muy amenazada con cosas que tienden a romper esta nobleza. Esta nobleza que nos viene en la sangre. Que la Virgen nos defienda de eso.
Otro tema tocado por el Papa es el del diálogo intergeneracional “chicos-abuelos”, un puente que “hay que fortalecer” – dice – “para que se recuperen las raíces, la memoria”:
Que no se vayan a las raíces para esconderse. Eso hacen los integristas, no, eso no. Pero que tomen la savia de las raíces y crezcan y florezcan. Y den fruto, pero desde las raíces, no desde la primera teoría que le vende el imperio. No, eso no. Y en eso no dejen entrar las colonizaciones ideológicas, que son las que matan la nobleza. Este puente ayudará a la propia identidad.
Finalmente, el agradecimiento de Francisco al país centroamericano por el “respeto para con su pueblo en los dos encuentros previos, con los afroamericanos y con los indígenas”:
Esa capacidad de integrar es también una de las cosas de la nobleza. Yo quedé muy contento en Panamá, quedé muy contento. Se respiraba normalidad, ternura, una cosa muy bella. Así que gracias a ustedes que han hecho posible todo esto, y prepárense para la segunda que, seguramente… un Sucesor mío convocará de aquí a 150 años, ¡no hay problema! Muchas gracias. ¡Y recen por mí!
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