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Nueva concentración en torno a la residencia de la ex presidenta
Este domingo 14, por la tarde, a los pies del balcón del segundo piso de la residencia en la calle San José 1111, se montó un pequeño altar con una mesita plegable de madera y a modo de mantel una bandera de Palestina para realizar la misa por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner.
A las 5 de la tarde se inició la peregrinación desde la avenida Independencia y Salta, barrio de Constitución, a las puertas de la casa de ejercicios espirituales que fundó la santa Mama Antula. Un centenar de personas, acompañados por tres sacerdotes del Grupo Opción por los Pobres, entre ellos "Paco" Olveira, fueron a pie por la avenida hasta la calle San José. “Mírenla que linda viene, mírenla que linda va, es la virgencita gaucha del amor y la igualdad”, cantó megáfono en mano Esteban “Gringo” Castro, referente del Frente Patriótico por la Justicia Social, quien a su vez cargaba en sus hombros la imagen de la Virgen patrona de la Argentina junto a su fiel cuidador, el Negro Manuel.
La procesión al llegar a la intersección de las calles San José y Humberto Primo vió que se abrieron las puertas del ventanal y salió vestida de blanco la dos veces presidenta de la Nación y actual titular del Partido Justicialista (PJ). Además de lanzar besos y saludar con la mano, Cristina se persignó cuando vio la imagen de la Virgen gaucha.
A los pocos minutos de salir Cristina al balcón pasó por la vereda, mano derecha, el titular del bloque de Senadores de la Nación y formoseño, José Mayans, un fervoroso católico practicante y memorioso lector de la Biblia.
Entre los peregrinos estaba Fabián Grillo, papá del fotógrafo Pablo, que evoluciona positivamente del balazo con gas lacrimógeno que recibió en su cabeza por parte de un gendarme en una de las represiones a los jubilados en las puertas del Congreso Nacional.
En las intenciones de la misa se clamó por la libertad de Cristina, por los diversos reclamos nacionales, se cantó “patria sí, colonia no”, hubo reparto comunitario de la eucaristía, y el sacerdote celebrante conocido como “el chueco” de la villa Ciudad Oculta, leyó una carta que unía la lucha de la Virgen de Luján, con su fiel compañero el Negro Manuel y el camino de persecución de la líder política del peronismo. Además del rezo del Ave María agarrados todos de las manos, y el Padre Nuestro, el cancionero fue acompañado por un guitarrero. Al terminar la celebración para creyentes, no bautizados y militantes sin fe, la gente cantó “Cristina salí al balcón”, a lo que accedió con un saludo de despedida y agradeciendo el gesto de pedir a Dios y a la Virgen por su liberación.
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