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Emergencia humanitaria
(Patricia Ynestroza, Vatican News).- Cáritas Venezuela ha detallado, en un comunicado público dirigido a la Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, con motivo de su visita a Venezuela entre el 19 y 21 del mes de junio pasado, los desafíos humanitarios urgentes a los que se enfrenta el país en la actualidad.
El primer desafío, se lee en el comunicado, se refiere al retraso en el crecimiento infantil a causa de la desnutrición crónica. “Después de evaluar a más de 30 mil niños en estos últimos 3 años –señala el comunicado—, Caritas puede hablar con pesar de todos estos niños pequeños que están entrando a su edad escolar con retardo de su crecimiento físico y el rezago cognitivo, afectivo y social que eso significa para ellos y para el capital humano con el que le tocará en los años venideros restaurar el país. Según el organismo internacional, más de un tercio de los niños que están atendiendo están ya en esta situación”.
La segunda cuestión, se lee en el texto, se refiere a la diáspora masiva de venezolanos y “la fisura extensa e irreparable que está dejando la emigración”. Como denuncia Cáritas Venezuela, uno de cada 13 venezolanos se ha ido ya, buscando un lugar donde la vida sea posible. “Estamos perdiendo el alma de nuestro pueblo: se nos están yendo madres, padres, maestros, médicos, investigadores, hermanos, personal humanitario, nuestros ancianos. Estamos perdiendo capacidades, cuidado, memoria y todos los vínculos sociales y afectivos que sostienen la institución familiar”.
Estamos perdiendo el alma de nuestro pueblo: se nos están yendo madres, padres, maestros, médicos, investigadores, hermanos, personal humanitario, nuestros ancianos
El tercer aspecto en el que incide Cáritas ante Bachelet, son las nuevas formas de esclavitud al alertar sobre las lacras “del trabajo precario, la trata de personas y la prostitución que hoy merman la integridad física, espiritual y moral”. Como se afirma en el comunicado, “son miles los venezolanos a los que se le agotaron los medios y están transando su vida con lo único que les queda, su propia integridad.
“La situación nos está asfixiando hasta llevarnos a tasas sin precedente de suicidios, de prostitución y de hermanos atrapados en redes de trata de personas, en el tráfico ilegal, en trabajos forzados, en situación de esclavitud”.
“La deserción de nuestro sistema educativo, tanto de alumnos, como de maestros y profesores, está desmantelando el futuro del país. Venezuela tiene, ahora mismo, más de la mitad de sus aulas en escuelas y universidades, vacías”, señala el organismo.
Otro punto en que también incide Cáritas Venezuela es el de “la violencia como forma de intercambio social, que atraviesa todas las esferas ya de la sociedad y de las familias”.
“Nos compromete, especialmente, la violencia alimentaria, porque la hemos seguido y registrado –indica la nota—. Ésta no es solo la violencia con la que han destruido nuestra agricultura, o la de la escasez y la corrupción. Es también la violencia alimentaria simbólica con la que nos han quitado la memoria, la tradición, el derecho a comer por preferencia y la comensalía como espacio sagrado de creación y vínculo social”.
Junto a los aspectos relacionados con el aumento de la precariedad social, el comunicado muestra también su inquietud ante “la pérdida del Estado de Derecho como recurso, como referencia y valor”. “No hay a quien acudir, es el sentimiento de orfandad de las víctimas de la violencia del Estado. Esta pérdida afecta nuestra cultura de derechos y nuestra civilidad al erosionar el respeto por la institucionalidad, por el orden, por la justicia y la verdad”, afirma Cáritas Venezuela.
Asimismo, la nota hace referencia explícita a un serio problema que está pasando desapercibido para la opinión pública internacional, como es “la depredación del medio ambiente por el extractivismo de la riqueza mineral y sobre todo humana. Poblaciones indígenas diezmadas por las epidemias y por una cultura de explotación asociada a la minería ilegal están acabando con una selva que es de toda América”.
Los responsables de Cáritas en la nota, reclaman detener ya este proceso de intenso deterioro “para poder reparar las profundas heridas causadas durante tantos años”. Con ese objetivo, en el comunicado solicitan a la Alta Comisionada de la ONU Para los Derechos Humanos:
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