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Mensaje del arzobispo de México a la comunidad eclesial
(Desde la Fe).- Hermanos y hermanas:
Los saludo con la alegría que me suscita esta temporada, que me hace reflexionar en el creciente despertar de nuestra Iglesia Arquidiocesana para establecer la Sinodalidad como el estilo de vida propio, y fortalecer los vínculos fraternos de la gran familia de Dios que peregrina en esta Ciudad de México, afrontando con fe y esperanza los actuales desafíos socio-culturales.
Este 2024 hemos culminado una etapa importante de nuestro caminar pastoral, que inició hace tres años, y en la que han participado miles de personas bajo la guía de los agentes de pastoral y de sus ministros: Diáconos, Presbíteros y Obispos, bajo la conducción del Espíritu Santo.
Los animo para que en este 2025 continuemos la misión de Cristo, como discípulos misioneros, escuchando Su Palabra y compartiendo con empatía y compromiso Su misión a lo largo y ancho de la ciudad.
Pongamos nuestra firme esperanza en la asistencia del Espíritu Santo, recordando siempre que, en esta vida terrena, no se alcanza la plenitud, y que los logros son solamente aliento para no desmayar en el camino y perseverar hasta el fin.
En los últimos años de nuestro caminar sinodal, he visto cómo el trabajo de nuestros fieles y agentes de pastoral, se ha llenado de entusiasmo y esperanza, en busca de lograr una Iglesia fraterna, solidaria y subsidiaria, que sea luz en las difíciles circunstancias de nuestra época contemporánea.
Aprovecho, por tanto, para reforzar la invitación a que cada uno de quienes conformamos la Iglesia de la Arquidiócesis de México adoptemos las cinco pautas fundamentales, fruto de nuestra Asamblea Arquidiocesana:
-Salir a compartir la alegría del Evangelio.
-Escuchar con compromiso.
-Acoger con empatía.
-Formar discípulos misioneros.
-Espiritualidad de comunión y testimonio.
Y también les animo a participar activamente en el Jubileo 2025, al que nos ha convocado el Papa Francisco, y que tiene como mensaje principal “La esperanza que no declina”.
Que esa esperanza nos ayude a fortalecer nuestros vínculos y nos lleve a experimentar ¡qué bueno es el Señor, para los que confían en Él!
Encomiendo a Santa María de Guadalupe nuestro caminar y nuestros esfuerzos, y les imparto a todos la bendición de Dios Trinidad, para que Él nos guíe y acompañe durante el año 2025
¡Feliz Año Nuevo!
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