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En la misa por Malvinas celebrada en la Catedral Metropolitana de Buenos Aires
(AICA).- El arzobispo de Buenos Aires, monseñor Jorge García Cuerva, presidió la misa por el Día del Veterano y de los Caídos en la guerra de Malvinas en la catedral metropolitana, donde aseguró que “cada 2 de abril es también motivo para llorar”.
Participaron de la celebración eucarística la canciller Diana Mondino, entre otros funcionarios; veteranos de guerra y familiares de las víctimas del crucero ARA General Belgrano.
El arzobispo porteño animó a no tener miedo de llorar y preguntó: “Argentina, ¿por qué lloras?”
“Lloramos porque nos duelen los 649 combatientes fallecidos y más de mil heridos; lloramos porque nos duele la guerra, nos duele el olvido, nos duele la utilización ideologista de la causa Malvinas; lloramos tantas promesas incumplidas; lloramos fracasos y frustraciones; lloramos también los muertos de la pandemia; lloramos de dolor, lloramos de tristeza, y también lloramos de bronca; lloramos porque nos duele la Patria”, respondió.
Tras recordar parte del mensaje del Papa Francisco al presidente europeo en octubre de 2020, en el que planteaba: “Es muy triste cuando las ideologías se apoderan de la interpretación de una nación, de un país y desfiguran la patria”, citó la poesía de Jorge Dragone Se nos murió la Patria y que el pontífice incluyó en aquel discurso.
Monseñor García Cuerva aseguró que “desde el Atlántico sur, desde el frío y el viento, escuchamos su voz: Argentina. ¿por qué lloras?” e invitó a hacer memoria de las Malvinas porque “es fuente de esperanza y regocijo, de orgullo, de heroísmo y de soberanía”.
"La causa de Malvinas nos une"
“Decir Malvinas es decir identidad nacional, es decir Patria, es decir historia, presente y futuro, es decir fraternidad porque la causa de Malvinas nos une”, sostuvo y agregó: “Que seamos capaces de pedir el don de las lágrimas para ver más claro, para limpiar la mirada, y llenarnos de esperanza, divisando desde la costa patagónica aquellas hermanas Soledad, Gran Malvinas y todas las islas del Atlántico sur”.
“Que nuestras lágrimas y la sangre de nuestros héroes fecunden nuestra amada Argentina para que, de una vez y para siempre, germinen frutos de solidaridad, justicia, y paz para todos sus habitantes”, pidió.
El primado rogó a Nuestra Señora de Luján, patrona de la Argentina, que “interceda por todo nuestro pueblo, y como Madre, acaricie y cure las heridas aún no cicatrizadas de la guerra”.
“¡Malvinas, por siempre argentinas!”, concluyó.
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